El poder está en el pensamiento que saque a la organización de la “maldita línea recta” que ya no construye valor. Los rebeldes son dueños de esa habilidad de buscar nuevos caminos, pero para aprovecharlos, se los debe entender bien:

1. Tienen una causa alineada al propósito

Un rebelde tiene una “causa por la que pelear”. En otras palabras, está alineado al propósito de la organización. Sin embargo, para que esto suceda, primero hay que diseñar un propósito verdaderamente innovador.

2. Van contracorriente para inspirar el cambio

Un rebelde se mueve contracorriente para generar algo nuevo, vibrante y original; algo con la fuerza suficiente para mover a otros hacia la transformación.

3. Se adaptan y “patean el tablero” primero

Las empresas llegan y terminan; están en un momento alto o bajo, nacen o mueren. Por el contrario, las personas talentosas cambian de forma constantemente: se adelantan, se adaptan y “patean el tablero primero”.

No-thinking. No-phone. No-drugs.

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