Muchas veces caemos en la trampa de repetir patrones que ya no funcionan cuando intentamos transformar nuestras organizaciones:

1. Repetir reglas obsoletas para intentar “innovar”

El mundo es otro, las personas son otras, la tecnología es otra y el pensamiento ha dejado de ser crítico. Intentar generar algo nuevo aplicando las mismas fórmulas del pasado simplemente no funciona.

2. Confundir ir contracorriente con “toxicidad”

Ir en contra del status quo a menudo es considerado “tóxico” por los puristas de la organización. Sin embargo, de puristas está plagado el submundo del fracaso. La verdadera disrupción siempre requiere cuestionar lo establecido.

3. Creer que la innovación es random o solo ideas curiosas

La innovación no es algo aleatorio ni se limita a acumular ocurrencias creativas. La innovación real se resume en experimentación y resolución de problemas con rentabilidad.

No-thinking. No-phone. No-drugs.

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