La innovación, al igual que la estrategia, no es simplemente un tema técnico: es, ante todo, un asunto profundamente humano. Para impulsarla con verdadero impacto, se deben considerar tres pilares fundamentales:
1. Empatía y juicio humano
Requiere de empatía real, que consiste en “caminar junto al otro”, entender que las diferencias son la clave y recordar que el juicio humano no puede ser reemplazado por algoritmos simples.
2. Prototipado y simplicidad
Para aplicar todo el talento humano es necesario comenzar por prototipos de baja fidelidad. Se trata de analizar, discutir, exprimir, quitar y poner. En todo proceso de innovación, la simplicidad es la que manda.
3. Pasión por las personas y propósito virtuoso
Si no se tiene pasión por las personas talentosas ni un sentido real de progreso respaldado por un propósito virtuoso, se está haciendo cualquier otra cosa, menos innovar.






