A 25 años de la caída del mayor símbolo de la separación humana, el “Muro de Berlín” debe hacernos recordar siempre que debemos re-inventarnos cada día. Todavía siento las imágenes en 1989 de la incontrolable alegría de alemanes al reencontrar a sus seres queridos, y la rebeldía al destruir cada pedazo del símbolo comunista de la infamia que separó por casi tres décadas a Berlín.
Luego mi propia rebeldía veía con admiración e incredulidad un concierto por la reunificación alemana llevado a cabo en un terreno entre la Potsdamer Platz y la Puerta de Brandenburgo. 450.000 personas literalmente lloraban con las notas de “The Wall” de Roger Waters y otros muchos artistas. Nada más oportuno…
Pero, y ahora? que estamos haciendo cada día para la unificación de nuestras familias? o la unión con nuestros compañeros de trabajo? o de un activismo necesario para lograr derribar esos “muros” que todavía desgarran a la humanidad todo el tiempo: el egoísmo, el autoritarismo, el ego, la falta de comunicación, el quitarle valor a otro…






